Descubrir esta herramienta, como un enorme valor para ser quiénes somos y amarnos por ello, es un regalo, pero añadirle que nos puede ayudar a ver a nuestros hijos como en verdad son, y no como podemos creer que son, y tener la herramienta para ayudarles a ellos a no perderse en el mar de los condicionamientos, reconociendo aquello en lo que son consistentes, y ayudando a comprender y convertir sus vulnerabilidades en maestría, amándose a sí mismos, eso es aún un regalo mayor, un verdadero tesoro
Un gran regalo para nuestros niños y para nuestros jóvenes, que son los futuros adultos, que han de encontrarse necesariamente listos para vivir en un mundo nuevo, de cuya transformación formarán parte activa
