
Hace un rato se me repetía esta frase en la cabeza…: “Hijo, te veo”
No sé si han visto la película «Avatar, el sentido del agua”, es ahí, casi al final, cuando el padre por fin ve a su hijo, quién es, lo que es, y le reconoce
En esas palabras, cuando lo mira por fin a los ojos, y le dice: “Hijo, te veo”, es cuando el mundo se abre para ese muchacho, para ese ser, cuando deja de sentirse como alguien que no cumple las expectativas que sentía que habían puesto en él. Y, aunque a pesar de eso, él siguiera tratando de ser quién era, esa carga le pesaba, e incluso interfería en su vida, en grandes momentos, en los que podía sentirse mal por ser quién era o como era, y no como creía o sentía que debía ser
Pero esa frase final: “Hijo, te veo”, lo libera totalmente. A partir de ese momento, podrá ser él mismo sin más interferencias, sin culpas, miedos ni cargas
Todos necesitamos ese reconocimiento, del padre, del mundo, que nos abra los caminos y nos permita ser, sin condicionamientos ni interferencias de culpas, miedos y cargas
Pero, qué pasa si tu padre nunca te ha visto?, si no ha visto quién eras, sino sólo has sentido su decepción contigo por no cumplir las expectativas de aquello que sentías que proyectaban sobre ti, aquello que esperaban de ti, aquello que se suponía que debías ser, pero que no eras?
Probablemente, durante la vida encontrarás algunas personas, tal vez bastantes, tal vez pocas…, depende…, que “te vean de verdad”, y eso te dará fuerza, pero seguirá el vacío que no se llenó, que no te abrió al mundo para que desplegaras tus alas y te mostraras con fuerza
Hay un momento, siempre, en que necesitas sacar la fuerza de ti mismo, verte a ti mismo, reconocerte a ti mismo, y caminar el mundo con la fuerza de ser quién eres, mostrándote sin miedo a ser apartado, a ser criticado, juzgado, menospreciado
Asegurándote de que esa sombra no te perseguirá, y, si te persigue, la verás tú también a ella, y la reconocerás como lo que es: la sombra que apagó la luz de tu alegría muchas veces. La sombra que hizo tu camino más difícil de caminar, con más carga y dureza. La sombra que, simplemente te ensombreció, ensombreció tu luz, tu sol, tu brillo, la expresión de tu ser en la vida desde tu día a día
Es la hora de mirarla de frente y verla, y reconocerla, y agradecerle por los desafíos que te hizo superar, por las dificultades que te agitaron más de una vez, por las piedras que cargaste sin necesitar hacerlo
Te veo, la ves, y al verla caminarás junto a ella, pero ya no te ensombrecerá, os daréis la mano y aprenderéis juntos lo que sirve y lo que no, y os reconstruiréis como uno, un ser completo que no necesita que lo vean y lo reconozcan, porque ya se ha reconocido a sí mismo en sus luces y en sus sombras, se ha aceptado y se ama por ello, se respeta por ello y todo eso lo engrandece aún más
Te veo
Gracias por ser quién eres
Con Amor,





