
Dicen que es primavera…
Y sí, el día se ha equiparado a la noche, parece que la temperatura ya no es tan fría (aquí, en el hemisferio norte), y que algunas ramas verdes comienzan a brotar de los árboles
Hay algo, que puede sentirse, en el ambiente…, tal vez una esperanza colectiva…
Cielo azul, despejado y sereno, al menos hoy
Astrológicamente iniciamos un nuevo ciclo en Aries, con dos poderosos planetas que nos llevarán a una construcción de sueños en tierra (Neptuno y Saturno), dos grandes maestros, acompañados de otros, que nos muestran un cambio inminente y transformador en la forma de vida actual, que provocarán cambios evolutivos y, ya cómo se desarrollen, será cosa de la humanidad…
O tal vez no está en la mano del ser humano determinar cómo será
Somos viajeros, soñando un sueño, que puede estar tejido de amor
Si seguimos los hilos invisibles que conforman nuestras decisiones y nuestra vida, nos daremos cuenta de que hay algo que une y permite que ese amor vaya hilvanando lo auténtico
Si nos enfrentamos al final de nuestras vidas, tal y como las conocemos, imaginando que en este momento todo termina, irremediablemente iremos adentro, a lo más profundo de nuestro corazón, a ese recinto sagrado en el que habita lo que en verdad somos, y podremos observar cómo se desvanece lo que no importa y cómo permanece lo verdadero
Es primavera, y sin embargo, me siento en el tejado y miro (metafóricamente), y el testigo que habita en mí observa lo bueno y lo malo, arriba y abajo, a un lado y al otro, mira…, observa…, ve… y calla
Y ese silencio refleja que la verdad que yo pueda interpretar en mis adentros me servirá sólo a mi, y será mi verdad en el momento en que la intento compartir. Porque la verdad es una y no tiene palabras, sólo se siente, sólo se reconoce, y despierta los recuerdos que todos traemos en nuestras células, nuestras memorias de quiénes somos, de nuestros viajes incansables, de nuestros orígenes, de nuestros propósitos, de nuestro amor…
Viajes que atraviesan tiempos y espacios, y conforman lo que ahora somos, incluyendo nuestro viaje presente. Cada sueño, cada palabra de amor, cada desafío,
Nuestra fuerza interna es la que nos mueve, la que nos guía y nos sostiene…, el amor que somos
No sé si es primavera, eso dicen, pero en verdad no me importa. Hay un eterno presente, más allá de días y estaciones, y cada momento las contiene a todas, los inviernos, las nieves, el calor, la caída de las hojas, los brotes nuevos…, todo pasando al mismo tiempo…, un eterno presente que nos lleva, sin dudar, a una experiencia del alma, que el alma vino a buscar, a integrar, y a llevarse en ella, y a dejar en la tierra, y a compartir en los cielos, y con cada partícula de vida, porque todo existe en cada uno de nosotros, un universo estallando en partículas y transformándose a cada instante…
Somos estrellas, a veces fugaces, a veces eternas
Con amor,






